lunes, 28 de agosto de 2006

Exitoso Rescate de Visitante extraviado

Tras un espectacular operativo Carabineros junto a Bomberos lograron rescatar con vida al penquista identificado como Francisco Segundo Navarro Jiménez de 36 años, quien junto a dos amigos de la comuna de Cañete se internaron en el Parque Nacional Nahuelbuta, específicamente en el mirador Piedra del Aguila.


VISITA
El hombre acudió hasta dicho lugar en compañía de Orlando Jesús Pacheco Medina, Oscar Miguel Vega Vega, Manuel Alejandro Sánchez y el cañetino Juan Carlos Provoste Cofré.
Todos ellos pertenecen a una empresa contratista constructora de caminos y la idea de la excursión no tenía otra finalidad que conocer los bellos paisajes que ofrece este lugar, ubicada a 45 kilómetros al oriente de la comuna de Cañete.
Después de subir hasta el mirador, lugar donde incluso compartieron un asado, decidieron bajar a eso de las 20 horas. Para ello Provoste, que era el máximo conocedor del territorio, tomó la delantera del grupo el cual comenzó a bajar por un sendero.
Así fue como dos de los excursionistas llegaron hasta el estacionamiento donde estaba el vehículo. Sin embargo, algunos se fueron quedando atrás y se perdieron en el frondoso bosque.

RESCATE
Esto causó la inmediata preocupación del grupo que se encontraba a salvo puesto que tres de sus compañeros estaban perdidos y el frío comenzaba a hacerse sentir por lo que decidieron dar aviso de lo sucedido para ir en la búsqueda de los extraviados.
De esta manera, el capitán de Carabineros Oscar Muñoz, quien posee amplia experiencia en rescate en la montaña salió en socorro de los expedicionarios y se transformó en el líder de la búsqueda. En este sentido también se contó con la colaboración de 5 voluntarios de la 5° Compañia de Bomberos de Cayucupil.
Una vez iniciado el operativo se logró dar con el paradero de dos de los hombres quienes se encontraban al interior de una garita que es usada como punto de vigilancia por los guardabosques.
Pero aún faltaba hallar a Navarro lo que comenzó a preocupar a sus amigos ya que el tiempo les estaba jugando en contra.
Desesperados por encontrarlo comenzaron a gritar su nombre en la oscuridad de la noche cuando de pronto sintieron unos gemidos de ayuda. Efectivamente se trataba del último perdido quien se encontraba con evidentes signos de hipotermia, sin siquiera poder hablar y con sus extremidades congeladas
Allí se le brindaron los primeros auxilios y se le abrigó con una frazada especial gracias a lo cual lentamente pudo ir recuperándose.
Finalmente fue trasladado hasta el hospital como medida precautoria siendo dado de alta más tarde.

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