martes, 30 de octubre de 2007

Recuerdos de un maestro: Ricardo Coloma Díaz

Al recordar a Don Ricardo Coloma Díaz, no se puede dejar de mencionar todo su amor y cariño que mostró a los niños, y los jóvenes; para quienes siempre existía una palabra de amor, de aliento, de esperanza o de ilusión.

Don Ricardo vivió por muchos años en la Villa de Cayucupil, surgiendo en su corazón un gran amor y cariño por esta tierra, por este hermoso valle enclavado al sur de la Provincia de Arauco, rodeado por la majestuosidad de la Cordillera de Nahuelbuta; donde el puma ruge en la montaña, donde el copihue nace en lo más tupido de los bosques, donde no sale nunca el sol y donde el campesino se hace cada día mas hijo del rigor de la naturaleza; en este valle donde pareciera que Dios colocó su bendición, transcurrió gran parte de la vida de un hombre que hizo de la música una de sus grandes pasiones, sintió un gran amor por la raíces folclóricas de su tierra, desde hizo de la música su favorita, demostrando grandes cualidades artísticas. El folclore fue uno de sus grandes amores, el amor por su tierra y sus raíces folclóricas fue lo que lo llevó a ser integrante y director artístico de varios conjuntos folclóricos en nuestra comuna. El amor a su villa de Cayucupil, lo lleva a crear la canción “EL CARBONERO”, en homenaje a este hombre campesino que baja de los más alto de la Cordillera de Nahuelbuta a vender su tan preciado producto: EL CARBON.

En homenaje a este personaje tan querido por toda esta comunidad, le entregamos como regalo la canción del Carbonero; de autor de quién descansa en paz RICARDO COLOMA DIAZ, fallecido en 1995.

EL CARBONERO

De la cordillera vengo
Caserita con carbón
De la cordillera traigo
Un tizón calentaor.

Y las chiquillas temprano
A mi me salen a catear
Agarran mi tizoncito
Pa poderse calentar

Vengo del porvenir
Bajo a butamalal
Ya llegaré a Clarisa
Subiendo el Avellanal.
Carboncito quien me comprará
Carboncito de lingue no más.

Los puentes mellizos
Los pasé de mairugá
Ya voy llegando donde
Los concha señora.

Los bueyecitos flacos
Ya no quieren tirar más
Apúrense chiquillos
Donde Juanito el ay, ay, ay, ay

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